Crónica de una mayoría absoluta

Cientos (que se sepa hasta ahora) de miembros del partido del gobierno han cometido a lo largo de los años miles de fechorías, de desmanes, de malversaciones, de estafas y de trapisondas.

Diríase, a juzgar por su comportamiento generalizado, que se concertaron desde el principio para ese fin: con un lenguaje soez en muchos casos que denota la bajeza y catadura de ellos, y con un lenguaje redicho plagado de sofismas y de retruécanos en las capas más altas de su deleznable tinglado, en otros. Y todos sus portavoces, con la trivial coartada para abrigar a su ente político como tal, de que miles de concejales trabajan esforzados sin cobrar; a quienes les asignan el papel de lavar con su honradez y su pundonor la cara de un partido que más que a otra cosa se parece a una banda gansteril…

Pero es que ahora se revela un nuevo aspecto nada desdeñable en la conducta de la banda. Puesto que es sabido que cuesta más retener que obtener, los bajos fondos ideológicos de ese par­tido están tratando de recuperar como sea algún resquicio por donde volver a acariciar cuotas de influencia. Lo que no soporta esta chusma es haber dispuesto del poder absoluto manejándolo como un tirano maneja el poder, y ver luego que lo pierde en las cuatro ciudades principales del país. Algo que en cierto modo es peor que perder el poder absoluto en las elecciones generales pasando a la oposición. Por eso no cejará el partido del gobienro, de aquí hasta la fecha que se celebren, en recurrir al libelo, a la hipérbole, a la mentira y a la calumnia contra sus adversarios. Lo harán, hasta derrotarse como un psicópata o un paranoico sin capacidad de reaccionar. Lo malo es que los locos pueden curarse, pero los necios nunca se curan. Así es que lo único que puede hacer el electorado de este país es echarles a patadas en las urnas para que tantos no vuelvan a hacer tanto daño a tantos con el recochineo que supone una mayoría absoluta prostituída por una ambición sin límites.

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Acerca de deberesparahoy

En la actualidad la gente sólo se preocupa por sus derechos. Recordarle que también tiene deberes y responsabilidades es un acto de valor que no corresponde exclusivamente a los políticos. Gandhi.
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