Reforma constitucional express

lasprovinciasJulio César en sus comentarios a la Guerra de las Galias dijo «cuando lleguemos a ese río hablaremos de ese puente».
Pues frente al río nos encontramos, atrapados por la situación de pánico y miedo ante la crisis de confianza frente a nuestro estado, y el puente para devolver la confianza no era otro que abordar la constitucionalización del límite del déficit de nuestras administraciones públicas (artículo 135 de la Constitución), empujados por el eje franco-alemán y en un tiempo récord bajo la tramitación del procedimiento de urgencia que posibilita acortar plazos, pues no había tiempo para acordarla antes de la disolución de Las Cortes el 27 de septiembre, motivada por la convocatoria electoral del 20 de noviembre.
La razón argumentada por la que se justifica la necesidad y urgencia ha sido la de preservar el Estado del Bienestar y generar confianza en la economía española. Es difícil no ser empitonado por las dos astas del argumento pues introducir en la Constitución dichos principios de disciplina financiera, que por lo general han sido asumidos por otros Estados miembros de la UE, está dentro del ejercicio de responsabilidad política, pese a la precipitación y cierta improvisación con que ha sido ejecutada la medida.
Se ha negociado en época vacacional ante la saturación de malas noticias y peores referencias y se ha privado a la sociedad del debate necesario, y no sólo a la sociedad, sino a la propia cámara usando el procedimiento de lectura única e impidiendo la presentación de enmiendas, lo que levantado voces quejosas  y de expertos que aseguran que existe base suficiente para que pueda prosperar un recurso de amparo por vulneración del artículo 23.1 de la Constitución que garantiza la participación en los asuntos públicos.
La solución no es la de algún extremista y radical de saltarse el muro de la Constitución. Estoy más de acuerdo con quienes han opinado que la política económica, eficaz y responsable, no es una cuestión normativa sino de gestión pública, prudente y previsora. Si la disciplina constitucional impuesta sirve para influir en el cambio de comportamiento político, potenciar el sentido de la responsabilidad de quienes administran el gasto público, y lograr así, la liberación del cautiverio de los mercados y de las exigencias del cordón umbilical del crédito y hace posible recobrar la seguridad, solvencia  y confianza en nuestro Estado, bienvenida sea.
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Acerca de deberesparahoy

En la actualidad la gente sólo se preocupa por sus derechos. Recordarle que también tiene deberes y responsabilidades es un acto de valor que no corresponde exclusivamente a los políticos. Gandhi.
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